TR – V.I.P Zona Reservada

Nota de TangoSpain:  Os recordamos que TangoSpain no suscribe necesariamente las opiniones expresadas en las TANDAS REBELDES y os animamos a hacernos llegar vuestra tanda rebelde (puede ser cortita)

V.I.P Zona Reservada

Esta tanda rebelde trata sobre la fauna y flora alrededor de las mesas reservadas en los festivales de tango. Os animo a que, si no lo habéis hecho ya, en vuestro próximo festival observéis los siguientes comportamientos. Yo los he vuelto a observar y vivir en el Bailongo de este fin de semana en Madrid (pero es aplicable a los festivales a los que suelo viajar).

Fase 1: Mesa vacía

Empieza la milonga, la mesa de maestros lleva un cartelito de «reservado», es una mesa a pie de pista. Los maestros no llegan al comenzar la milonga, se hacen esperar un poquito. Todas las mesas, salvo la mesa VIP, están ya llenas. La mesa de los maestros sigue vacía, los bailarines se dedican a bailar y nadie merodea por la zona VIP.

Fase 2: La llegada. Coleguitas Nivel 1.

Llegan las maestros, cruzan la sala y llegan a «la mesa». Toman asiento. Y poco a poco los coleguitas nivel 1 de los Maestros se acercan como a saludar, con una sonrisita de «yo estoy aquí porque les conozco». Al principio, de pie. Ninguno se atreve a sentarse. Van y vuelven. Se quedan de pie, detrás de la mesa. Sonríen a los maestros buscando su aprobación por estar ahí.

Normalmente esos coleguitas Nivel 1 son otros profesionales del baile que han coincidido con alguno de los maestros en algún evento, incluso compartiendo escenario.

Fase 3: Observación.

Va avanzando la milonga, los Maestros observan a los bailarines. Su mesa está a pie de pista. Y es entonces cuando tú vas bailando con los ojos cerrados, disfrutando del baile y de pronto notas como tu leader empieza a hacer cosas raras,…abres los ojos y ta-chan…estás delante de la mesa de los Maestros.

Oye… que yo no digo que esto lo hagan todos los leaders pero sí muchos. Algunos creo que simplemente se sienten observados y pierden naturalidad; otros quieren demostrar a Carlitos o Rodrigo lo bien que les salen las figuras que han aprendido en su clase esa misma tarde (por favor, no probéis todas y cada una de las figuras en la misma pasada) y algunos quieren dar lo mejor de sí mismos delante de Noelia o Majo para demostrarles lo bien que bailan y, así, quizá optar por una tanda con ellas después.

Mensaje para los chicos: porfa, que se nota un montón cuando hacéis esas cosas y al final resta naturalidad al baile. Bueno… posiblemente las chicas hagamos lo mismo…

Fase 4: Coleguitas Nivel 1 + Coleguitas Nivel 2.

Va avanzando la noche y cada vez hay más coleguitas cerca de la Mesa Reservada. Algunos de los coleguitas nivel 1 hasta ya se han sentado a conversar con los Maestros. Eso es lo más. Sentad@ con los maestros. Y vuelven a mirar al resto de los asistentes con, ahora ya sí, un aire de superioridad. Y es que eso da caché.

Y entran en escena los coleguitas Nivel 2. Normalmente, éstos son buenos bailarines amigos de los coleguitas nivel 1 y que es posible que hayan tomado alguna clase con los maestros. Se acercan disimuladamente con la excusa de saludar al DJ, por ejemplo…y ya se hacen fuertes en la zona. Supongo que lo hacen por si cae alguna tanda con los maestros o al menos, algún cruce de palabras. Normalmente, no se atreven a sentarse en «la mesa»..solo la rondan por si cae algo. Fundamental tener la mejor de las sonrisas y parecer que has nacido ahí y mirar al resto con la mirada de «sí, estoy en la zona VIP».

Normalmente, tras la exhibición de los Maestros, el número de coleguitas nivel 2 se duplica.

Fase 5: La Maestros bailan en la pista con el resto de bailarines.

Bueno… primero bailan entre ellos, también con los DJ. Y, normalmente, alguna «afortunada» consigue ser invitada (no tengo muy claro si mediante cabeceo o por la técnica de acoso y derribo). Y cuando termina la tanda se siente la tanguera más VIP de toda la fiesta, porque es la envidia de ¿todas?.

Los coleguitas 1 y los coleguitas 2 mueren por bailar con Noelia. Es muy cool estar en la zona VIP, pero sacar a Noelia y que lo rechace sería un palo para cualquier coleguita que se precie y no se lo pueden permitir. La miran a ver si ella hace alguna señal de intención a bailar, pero no hay forma.

Y de pronto aparece en escena un líder. No es coleguita ni tipo 1 ni tipo 2. Pero se cruza la sala y saca a Noelia Hurtado. Y Noelia dice que sí. Y bailan una tanda. La cara del osado es de máxima felicidad. Pero lo mejor es la cara de los coleguitas. No tiene desperdicio. ¿de verdad que está bailando con ése y no conmigo?.

Fase 6: Los Maestros se retiran. Los coleguitas se quedan sin baile.

Es tarde ya, no ha acabado la milonga, pero es una hora razonable para que los maestros se retiren a descansar. Se levantan para abandonar la sala. Careto de los y las coleguitas que ven cómo, tras pasar ahí varias horas, la probabilidad de bailar con uno de los maestros se reduce a 0. Y eso que en el fondo cada uno de ellos albergaba la posibilidad de vivir su tanda de gloria esa noche.

Si, tras leer esta tanda, te sintieras ofendido (entendemos que no, pero por si acaso…), te pedimos disculpas. Por favor, escríbenos a info@tangospain.com si quieres que eliminemos algún contenido. Gracias!

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2 comentarios en “TR – V.I.P Zona Reservada

  1. Pues a mí me encantaría tener la valentía y el nivel para poder invitar y disfrutar de estas Diosas, así que envidio al que pueda y/o se atreva a hacerlo (Fdo: SubCo)

    1. Noelia Hurtado y el tango social

      La milonga es un espacio irreal. Te puedes sentir como una princesa mientras bailas una tanda de valses o como una criada mientras «planchas» toda la noche. Es un espacio social donde confluyen todo tipo de personas. Y cada uno tiene sus deseos, objetivos, intenciones y aproximaciones.

      A mi una de las cosas que más me divierte en la milonga, además de bailar, es mirar. Observar, estar atenta a lo que pasa por si pillo algún cabeceo o si veo a alguien que simplemente quiere charlar conmigo. Y al mismo tiempo estar sensible a cómo es la dinámica que se crea esa noche en la milonga.

      Este fin de semana se ha producido un hecho que ha llamado la atención, y en muchos casos la envidia, de toda la comunidad milonguera. Para cerrar el Bailongo 2 en Madrid un «osado líder» se ha atrevido a invitar a bailar a Noelia Hurtado, probablemente la más deseada bailarina del mundo, y heredera natural del trono de Geraldine Rojas. Cuánto se pagaría por una entrada a una milonga en la que volviera a bailar con Javier Rodríguez, que todavía sigue buscando compañera. Pero eso ya es historia y en el presente surgen otras bailarinas que desatan el mismo deseo milonguero. Noelia es exuberante, magnífica bailarina y como debe ser una diva, imitada por cientos de bailarinas. Si no fuera así, si no tuviera ese comportamiento no podría estar en el Olimpo tanguero y mucho menos ser un icono presente en nuestro inconsciente colectivo.

      En el momento en el que el «osado líder», un milonguero joven pero de muchos años, cruzó la pista sin dudar hacia la mesa de Noelia, el tempo de la milonga hizo una pausa y cientos de ojos dirigieron hacia allí sus miradas como atraídos por un imán. ¿Irá a hablar con Carlitos? ¿Saludará al Dj? No. Todos sabíamos que con esa determinación iba a hacer lo que todos habían deseado en algún momento del fin de semana: bailar con Noelia. Al estar al lado de ella inclinó la cabeza, extendió su mano y dijo algo. No parecía que le importase que le fueran a rechazar. Ella sonrió zalamera, el tempo de la milonga hizo otra pausa justo antes de que ella mostrarse sus intenciones. Dijo algo, aceptó la mano que se le ofrecía y se puso en pie. Vestida con un despampanante vestido rojo, a juego con el carmín de sus labios, entró en la pista de baile. Comenzaron a conversar. Y cuando empezó la tercera frase musical se abrazaron y empezaron a bailar. D’Agostino; una tandaza.

      Y pasó lo que pasa durante cualquier tanda. La primera canción es de aproximación, de tanteo, de prueba. Desde fuera se nota como se establece un diálogo y se trata de crear una conexión. Al acabar la canción más conversación, sonrisas y vuelta bailar. Me pareció notar a Noelia cada vez más relajada. Él tenía una sonrisa desde el primer momento y ella fue entrando de a poco en el hechizo del tango para acabar completamente entregada. Cuando el protagonista es el abrazo no existen distinciones entre bailarines. Todos caemos subyugados.

      Sonó el último compás. Esa tanda de caminar sencillo y abrazo cerrado, bien milonguero, estaba a punto de terminar. Aquí llegó la última pausa cuando el abrazo de la pareja de bailarines se prolongó apenas unos segundos después de terminar la música. Poco a poco los cuerpos se alejaron. Más sonrisas y unas palabras que supongo serían de agradecimiento y despedida.

      Y la milonga siguió girando.

      Qué fue lo que llevó a Noelia a aceptar justo esa invitación. Probablemente nunca lo sabremos. No me imagino a Noelia compartiendo con nosotros sus impresiones en este foro. Y por supuesto nunca sabremos si en la próxima milonga en la que coincidan deseará ser otra vez invitada a bailar. ¿Lo buscará en el futuro con su mirada? Dicen que además de bailarina es milonguera.

      Pero sobre esto no es sobre lo que quería escribir. Lo que acabo de narrar lo vieron todos y unos se lo contaron a otros.

      ¿Alguien se fijó con quién bailó antes el «osado líder»? Sí, bailó con magníficas milongueras, con amigas con las que se le ha visto bailar cientos de veces. Chicas que parece que van flotando por el suelo. Pero también bailó con otras mujeres. Tuvo la osadía de sacar a bailar a una chica china que llevaba muy poco tiempo bailando, que se iba de eje, que ejecutaba algunos movimientos que no eran marcados. Y la abrazó igual que a Noelia, y habló con ella igual que con Noelia. No pude resistir la tentación y me acerqué a conversar con ella. Ese mismo día había volado desde su país a Lisboa y directamente desde allí había conducido para llegar al Bailongo. Y también bailó con una mujer más mayor a la que sacaba más de una cabeza. Bailaron y se vio lindo desde fuera, se percibía conexión. Os puedo asegurar que estas dos mujeres bailaron muy poco.

      Noelia tuvo la suerte de bailar con un hombre que la llevó de nuevo al universo del tango social. Ese lugar donde el dios es el abrazo y donde se busca el encuentro con otra persona. Y puedo apostar mi asistencia a la próxima milonga a que Noelia lo sintió igual que yo.

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