Hoy Shusheta! Declaración de intenciones por L.R.A

Por: Luis Rodríguez Abellán

Ricardo Quesada y yo quisimos hacer una reunión este verano para ver cómo podríamos mejorar Shusheta, cómo hacer para que viniera más gente y cómo convertirla en una gran milonga. Lo dijimos muy en serio, queríamos que Shusheta fuera una milonga de referencia en Madrid. Íbamos a hablar y trabajar muy duro para ello.

Después de diez intentos para quedar (siempre había algo más importante…las novias, los amigos, la familia o salir de farra) conseguimos sentarnos un día, en una terraza de Latina, cara a cara, para hablar de negocios, pero hacía tan buen día y corría una brisa tan buena allá en la plaza de Cascorro, que no íbamos a pedir el típico y formal agua ni café propio para esos menesteres, por lo que nos decantamos por una inofensiva y fresca cerveza. Fue un momento complicado, mirar a los ojos al Parce y decir la palabra negocios, me imagino que para él también, así que decidimos postergar la conversación para después del primer brindis, que fue por la amistad.

Teníamos que hablar de un plan de marketing serio para dar a conocer nuestra milonga, pero decidimos hacer otro brindis antes, en este caso por el amor y el desamor, en mi caso, por lo que después de un par de anécdotas de viajes, de amores del pasado y del futuro, pedimos una segunda cerveza para suavizar las palabras y centrarnos al asunto tan importante que nos había traído a esa reunión de negocios tan seria y crucial. Y viste, que cuando el Paisa se toma una segunda cerveza le sale el colombianazo alegre que lleva dentro y empieza a contar las cosas con ese desenfado y esa gracia de allí, tan natural y hermosa, que cuando teníamos que hablar de cómo conseguir una afluencia masiva a la sala para que cuadraran los números, me contó una cosa que le pasó en sus días de universidad y a mí me dio la risa floja y recordé también mis tiempos locos de gato salvaje y decidimos brindar por aquellos días.

En la siguientes cervezas, brindamos por esos extraños caminos que tiene la vida para enseñarte a ser feliz, por el tango, por todos los organizadores de milongas que lo hacen tan bien y saben cómo hacer las cosas, por las personas que están cada día a nuestro lado para hacernos la vida más sencilla y tierna, por las arepas, Discépolo, los aguaceros de verano, los tacones, las faldas cortas y las noches de cien horas. Los gatos, las bicis, las plazas llenas de gente bailando a la luna, por San Isidro, el café bien preparado, nuestros profesores de tango, las mujeres que nos dijeron no, el caminito de Gardel y las hojas de los álamos en otoño. Por alguna cosa también brindamos, pero no recuerdo todas, van surgiendo de a poquito, cuando más las necesito.

Cuando decidimos marcharnos, borrachos y felices, caímos en la cuenta de que no habíamos hablado de ese negocio tan importante que tenemos entre manos. Parce, me dijo, así no vamos a poder pagar los plazos del Ferrari, qué hacemos con Shusheta, qué hacemos. La pregunta flotaba en el aire y no sabíamos qué decir, pero pusimos ciertas cosas en alto que sí teníamos bastante claras: nosotros a Shusheta vamos a pasarla bien, a bailar con los amigos y a ser felices, aunque sea un rato, aunque sea un par de semanas al mes. Todo lo demás tenemos que hablarlo y así lo dejamos, para una reunión posterior, que tendremos en breve y nos convertirá en los mejores organizadores de milonga del universo y a Shusheta en un referente mundial del Tango. Mientras tanto, tendrán que conformarse con lo que hay, una sala chiquita y preciosa, buena música, algo de beber y los amigos, que no fallan y siguen viniendo cada viernes a bailar, compartir y brindar con nosotros por lo nuestro, lo que nos une, que es, además del Tango, esta vida tan maravillosa que merece ser celebrada en cualquier momento y bajo cualquier circunstancia.

Esta tarde hay Shusheta, de 22:00 a 02:00 h, en la calle Sebastian el Cano, 12, entrando por Bernardino Obregón (enfrente de la sala Caracol). Y que viva la amistad y el amor, carajo. Les esperamos, por si se quieren pasar.

 

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *