Carta de un milonguero

Carta de un milonguero - Shusheta

Yo fui Milonguero de la Semana de Madrid por la prestigiosa revista tangospain.com. Esto es algo muy nuestro, muy de aquí, el que se nos vayan las cosas de las manos, así mandamos al chiquilicuatre a eurovisión. Alguien hizo la coña y los demás la siguieron. Éste fue el motivo. También el cariño de mucha gente, ahora amigos, que me lo han demostrado durante estos dos últimos años.

Soy de los que no sabe recibir un piropo, gestiono mal el amor y el afecto, así que siempre termino llorando como un gil cuando alguien me lo demuestra. El motivo principal es que siempre creo que es inmerecido. De un tiempo a esta parte es un no parar.

Así ocurrió cuando Riki y Clau me ofrecieron ayudarles con las fiestas de San Isidro y luego formar parte de Shusheta. Otro caso más de la generosidad del Tango y sus gentes, un caso especial por ellos dos grandísimas personas que me abrieron las puertas de su casa de par en par y sin condiciones ni contrapartidas. Su casa es esa milonga de los viernes, tan preciosa y con la mejor onda que puedes encontrar: Shusheta. No podía ser de otra manera de cualquier forma. Cuando a algo se le pone tanto cariño y corazón, no puede salir mal.

Así que aquí me encuentro en este momento, con la sensación de que no lo merezco, preparando la milonga de esta semana, nervioso, repasando una y otra vez cada tanda, con un cigarro en la mano, pero sobre todo con una sensación de inmensa gratitud.

Gratitud también a otras personas que me ayudaron y me dieron otras oportunidades. A Olaya Áramo que me pasó toda su discografía y me dio los primeros consejos, a Santiago Gala, que entre conversaciones largas de noches eternas, me dio la oportunidad de llevar la práctica de los martes, de la que tantos amigos encontré que hoy todavía me siguen apoyando. Al grupo de Exploratango, que también me dejaron participar en su proyecto y, sobre todo, a Vito y Clau (Vito Muñoz y Claudio Cardona). Vito también me pasó toda su música (incluso las cortinas :D) y me estuvo dando clases magistrales durante casi un año sobre los pequeños y grandes secretos de este oficio, además alentarme siempre a seguir mi corazón y aconsejándome siempre desde la amistad. A Claudio por darme la primera gran oportunidad: el Molino Milonguero de Salamanca del año pasado. A ambos, por dejarme aprender y participar en la preparación del festival de Benia de Onís del año pasado. Siempre estaré agradecido. Y en todos aquellos momentos, fui muy feliz.

Y cuando digo que es inmerecido, es porque es así, no se trata de humildad. A un musicalizador de tango le crean los bailarines. Yo todavía no me lo he ganado y puede que nunca lo haga, pero aquí está la oportunidad. Este viernes veremos. Yo haré lo mejor, pero quedo en vuestras manos (o mejor dicho, vuestros pies). La suerte está echada.

Pero vamos es vamos; y si vamos, vamos pa’rriba. Así que con todo, a pecho descubierto y con toda la alegría de tener la oportunidad de hacer felices a los amigos. Sólo os pido, ya que no voy a poder ser yo el que vaya a abrazaros y besaros como de costumbre, que seáis vosotros los que paséis a saludar a la cabina (tengo vértigo, por lo que odio las alturas. Y odio mucho más sentirme solo) No me sea amarg@s, muéstrenme su amor. Aunque termine llorando como el gil que soy.

Les quiere,
Luis Abellán.

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